Monclova necesita un proyecto de ciudad, no una colección de ocurrencias administrativas
Una ciudad no crece al ritmo de los periodos electorales.
Las calles, los sistemas de drenaje, las avenidas, los parques, los árboles, los espacios públicos y las rutas de transporte permanecen durante décadas. Una administración municipal puede durar tres años, pero una obra mal planeada puede estorbar durante veinte. Una decisión acertada, en cambio, puede beneficiar a varias generaciones.
Por eso una ciudad necesita algo que vaya mucho más allá del programa de gobierno del alcalde en turno: un proyecto de ciudad.