Monclova necesita un proyecto de ciudad, no una colección de ocurrencias administrativas

Una ciudad no crece al ritmo de los periodos electorales.

Las calles, los sistemas de drenaje, las avenidas, los parques, los árboles, los espacios públicos y las rutas de transporte permanecen durante décadas. Una administración municipal puede durar tres años, pero una obra mal planeada puede estorbar durante veinte. Una decisión acertada, en cambio, puede beneficiar a varias generaciones.

Por eso una ciudad necesita algo que vaya mucho más allá del programa de gobierno del alcalde en turno: un proyecto de ciudad.

En 2015, el Boulevard Francisco I. Madero se encontraba en medio de una serie de propuestas para transformar una de las principales vialidades de Monclova. Entre pasos a desnivel, cambios en la circulación, una posible ciclovía y la idea de convertir parte del camellón en un corredor verde, surgían preguntas sobre el futuro de este importante eje entre Monclova y Frontera.